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設立年 2004
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JoyCasinoの利用できるお支払いサービス
利用できるお支払いサービス

VIPレベルに応じて、出金の制限があるを注意してください。たとえば、エントリレベルがある場合、日に100ユーロまたは月に500ユーロを出金することができます。最大レベルの場合、日に5,000ユーロまたは月に月に4万ユーロを出金することができます。

サポートサービス

オンラインチャットと「support@Joycasino.com」という電子メールでサポートサービスと連絡することができます。オンラインチャットが10:00から22:00までだけに利用することを注意してください。

問題があれば、サポートスタッフが常に問題の解決を手伝います。

Discurso | Día Internacional de Recordación de las Víctimas del Holocausto – 2021

Señoras y señores, buenas tardes.

Para comenzar, queremos agradecer al Ministerio de Relaciones Exteriores, quienes una vez más, han facilitado sus dependencias y han dado todo el apoyo   institucional, para   esta   nueva   edición   del   Día Internacional de Conmemoración en Memoria de las Víctimas del Holocausto.

Elie Wiesel, sobreviviente de la Shoá y Premio Nobel de la paz de 1986, nos recordó que el Holocausto, es una advertencia de que “LO IMPENSABLE, SIEMPRE ES POSIBLE”

Cómo imaginar que, en una Alemania culta y desarrollada, pudiera fraguarse una tragedia organizada y realizada por un puñado de iluminados, sedientos de poder y delirios de grandeza, quienes fueron capaces de convencer y alienar a este país, por entonces, cenit cultural de Europa.

Cientos de años de persecuciones, discriminación y antisemitismo, habían hecho su trabajo; el terreno entonces era fértil para sembrar el odio y la discriminación.

En más de quince países de Europa, se establecieron campos de concentración y exterminio, dónde la barbarie nazi, no solo persiguió a miembros del pueblo judío, sino que también, a disidentes políticos, homosexuales, discapacitados y gitanos entre otras minorías hasta entonces, arraigadas dentro de la cultura y sociedad alemana.

Millones de personas fueron asesinadas, e incontables vidas humanas, sufrieron terribles tormentos y maltratos, los que marcaron y siguen afectando de forma permanente, tanto sus vidas, como las de sus descendientes.

Los judíos que sobrevivieron al Holocausto, Shoá en hebreo, están hoy cerca de dejar este mundo; el tiempo pasa inexorablemente y la trascendencia de su memoria, se ve amenazada por el olvido. Nuevas generaciones desconocen los horrores de los que la humanidad fue capaz, mientras otros, se empeñan en negar tamaño genocidio.

Vemos hoy en día, señales que deben alertarnos y ocuparnos. Declaraciones públicas de políticos de distintas tendencias, de corte xenófobo y discriminatorio,  muestras de intolerancia en redes sociales y medios de difusión, e incluso, seminarios que ensalzan la figura de Adolf Hitler, así como la demonización del judío, cualquiera sea su contexto, ES ANTISEMITISMO; práctica discriminatoria que debe ser eliminada de nuestro país y del mundo entero.

Hacemos hoy un llamado a nuestros líderes nacionales, a abogar por la pronta adopción de la definición de Antisemitismo de la Alianza Internacional para el Recuerdo del Holocausto, la cual, ha sido adoptada por diversos países alrededor del mundo, incluyendo varios de nuestro continente.

Nuestro propósito, no es llorar por nuestro doloroso pasado, sino que, impedir que éste vuelva a ocurrir, y la única manera de lograrlo, es educar para la diversidad y el respeto a los Derechos Humanos.

Una forma de cuidar y homenajear la memoria de aquellos que tuvieron que dejar sus casas y sus lugares de origen producto de la Shoá, es brindar y procurar un trato digno a aquellos que eligen nuestro país como su nuevo hogar. Seres humanos que llegan con una mochila cargada de sueños, buscando mejores horizontes para ellos y sus familias, muchas veces escapando de la adversidad y en ocasiones, hasta perseguidos.

Nuestro país es y ha sido construido por migrantes a lo largo de su historia; su riqueza como sociedad, se basa en la mezcla y constante aporte de quienes elegimos ser parte de Chile.

Debemos hacernos cargo como sociedad y especialmente nosotros, como colectividad judía de Chile, comprometiéndonos cada día más en la promoción de la tolerancia y la inclusión.

Renovamos en este día, nuestro constante compromiso, e invitamos a todos a sumarse a la tarea de construir en conjunto, una humanidad más tolerante, respetuosa, empática e inclusiva.

En palabras de Ana Frank, “Lo que se ha hecho, no se puede deshacer, pero se puede evitar que ocurra de nuevo”.

Muchas gracias.

Guila Bergstein G.
Vicepresidenta
B’nai B’rith Chile

Fotos Fiesta Hermandad

Intervención de Yael Flores

Conversatorio “Crisis desde una visión judía”

Domingo 10 de noviembre de 2019

 

Intervención de Yael Flores

Presidenta de la Federación de Estudiantes y Jóvenes Judíos, FEJJ

 

En primer lugar, me gustaría contar quién soy y desde qué lugar nace mi mirada: Soy mujer, tengo 22 años, soy judía y actualmente estudio psicología en la PUC. Es desde ahí, y de mi relación tanto con la juventud judía como con mis compañeros de escuela, desde donde posiciono mi discurso.

 

Se me ha pedido estar en este panel, y en 7 minutos tratar de representar justamente la mirada y las vivencias que acompañan a la juventud en estos momentos del acontecer nacional, y es por esto que me gustaría partir con una reflexión sobre lo que podrían ser algunas de las diferencias entre generaciones.

 

– El Impacto de la Dictadura:

El hecho de ser hijos de padres que vivieron durante la dictadura en Chile, hace que nuestra relación con ellos en comparación a la suya con sus padres, y en consecuencia, la relación que tenemos con la autoridad, sea muy distinta. Ellos que vivieron esa oscura etapa de la historia tienden a tener una relación ambivalente con la autoridad, de mucho temor y al mismo tiempo de mucho rechazo, en comparación a nuestra generación que se caracteriza por tener una relación con la autoridad determinada por sentimientos de menor amenaza y miedo, y que por lo tanto, resulta ser una trato más desafiante, creo yo en gran parte explicado por no haber vivido los efectos del autoritarismo.

 

No estamos acostumbrados a la obediencia porque sí, no tenemos ese miedo expresado en respeto que existe en otras generaciones tanto hacia carabineros como a militares o autoridades de gobierno, y que hace posible entonces, que la desobediencia civil sea mucho mayor.

 

– Globalización, Tecnología y Redes Sociales:

La cultura de la época nos ha hecho acostumbrarnos a que los cambios deben ser siempre rápidos, con efectos casi instantáneos, lo que se traduce entonces en peticiones concretas y muchas veces en falta de paciencia a largo plazo. Con el símbolo de la caída del muro de Berlín que recién conmemoramos sus 30 años, se podría decir que se derrumban los grandes relatos y que no existen ya las grandes utopías colectivas que propongan un nuevo modelo estructuralmente distinto, en lo concreto podemos ver en chile como últimamente las luchas se han dedicado más bien a ser reivindicaciones sectoriales. La novedad se da entonces en este nuevo movimiento.

 

Por otro lado, otro elemento que resulta de la globalización es la eliminación de las identidades particulares y el reemplazo de éstas con una nueva “gran identidad global”. Lo anterior, genera que los lazos con agrupaciones locales sean “eliminados”, y que por tanto en momentos como éstos, sea cuando más esfuerzos nazcan por recuperarlos y que emerjan nuevamente.

 

-Individualismo:

Nos lleva a interpretar la realidad a partir de nuestro propio lugar, y por tanto tendemos a involucrarnos como recién mencionaba, en causas asociadas a la vivencia personal. La subjetividad está entonces, legitimada como verdad absoluta. Y es a partir de eso como nos relacionamos con una cierta causa, grupo social, o demanda. EJ: Marcha feminista, marcha LGBTIQ+, marchas estudiantiles, No más Tag, etc. Cada una convocando a un cierto grupo, y también podemos ubicarnos acá como comunidad judía con nuestra incansable lucha contra el antisemitismo.

 

Lo novedoso que veo yo en este movimiento a diferencia de otros que como generación nos ha tocado vivir, es que bajo el slogan de “un nuevo pacto”, es posible abarcar entonces todo tipo de demandas particulares y es a partir de eso, que como me ha tocado personalmente ver en las marchas, cada quien desde su lugar tiene espacio para exigir las demandas y reclamar las injusticias que a cada uno le hacen sentido, y es por eso que podemos ver como más del 70% de la gente en Chile según las encuestas está de acuerdo con el “movimiento social” por más que el 1.200.000 de personas que se juntó en la gran marcha, probablemente no estaría de acuerdo en muchas de las cosas si se las pusiera a conversar.

 

Lo único que sí podemos decir que une es el rechazo al modelo, muchas veces personalizado en el presidente y lo que él simboliza, el hashtag “Renuncia Piñera” creo yo, no es algo personal sino que es más bien simbólico: una autoridad que no ha sabido controlar el conflicto, y que también al mismo tiempo representa a los privilegiados de los privilegiados, siendo el símbolo de la evasión de los más ricos y la burla de la dignidad a través de sus ministros con frases desafortunadas. Además, se genera una decepción de un gobierno y modelo que no ha podido cumplir con las expectativas que promete, desatando así un estallido social que estaba listo para emerger.

 

Lo emocionante para mi de esto, es que en una sociedad tan individualista, el participar de los movimiento sociales permite sentirse parte de algo mayor, y creo personalmente que eso es lo que más llama la atención a nuestra generación, la idea de ser parte del colectivo.

 

-Juventud y Esperanza, Futuro y Proyección: Por qué la juventud ha sido la que ha tendido a llevar o iniciar las movilizaciones sociales y sobretodo en los últimos años en Chile?

 

Yo creo tiene que ver en términos inconscientes con la relación con la muerte. Para los jóvenes hay todavía tiempo para cambios, hay espacios para la esperanza, y hay una asociación a los adultos como personas que se aferran al poder, transformándose en más conservadores, en gran medida porque quieren conservar su vida y sus condiciones de vida, y porque para ellos, el tiempo ya fue y no hay espacio para grandes cambios. Lo anterior no significa que no puedan existir “jóvenes viejos” o “viejos jóvenes”.

 

En relación a la educación, es importante considerar que los jóvenes actuales que han sido en la historia los más educados, más racionales y más beneficiados del acceso a la educación, al consumo y a las nuevas oportunidades, son paradójicamente, quienes generan la crisis con el mismo sistema y lo cuestionan. Podremos conversar más adelante sobre las razones que podrían explicar esto.

 

-Desconfianza con la Clase Política:

 

La cual se encuentra inhibida por culpa por haber sido cómplice y parte de la misma política a la cual se critica. Los jóvenes exigimos una nueva política, que se vincule con la calle, con espacios de participación nuevos y legitimados. Existen también tendencias a creer que la vía es “romperlo todo y edificar un nuevo orden” no desde el poder, ya que existe falta de confianza también en el sistema político.

 

Lo que si está claro, es que las temáticas de la agenda social y política hoy en día están marcadas por las voces de la ciudadanía, y el poder está en la gente.

 

-Comparaciones:

 

Si bien esta contingencia ha reactivado el trauma del golpe y de la polarización de la sociedad durante esos años, y todos hemos sido parte de esas referencias en el último tiempo, considero que cultural, histórica y generacionalmente hay grandes diferencias que no podemos olvidar, sobretodo en términos de colectivo. Esos eran años de movimientos de masas, eran común en Chile y el mundo las revoluciones, el relato en torno a un líder, la idea de las masas en la calle era una rutina de la época. En comparación a una generación actual que se ha movido en torno al consumo personal y que lo novedoso entonces, está en el hecho de poder salir a la calle, y en que gracias a la redes sociales, cualquier persona puede opinar y convocar.

 

A nivel de juventud judía, entendiendo que somos en nuestra mayoría parte de los privilegiados del país, el sentimiento más bien a nivel familiar que de juventud es sentirse atacados, sin entender que la desigualdad afecta también a privilegiados y no solo a vulnerados (obviamente de forma radicalmente distinta) porque quienes se han beneficiado de los privilegios no es simplemente que tengan culpa por haber sido malas personas, sino porque el sistema ha permitido que así sea. En ese sentido, no hay para mi buenos y malos, sino un sistema que condena a un orden injusto y al constante abuso, y que también afecta por ejemplo, a través de los sentimientos de culpa y de vergüenza.

 

En relación a esto otro de los efectos que vale la pena mencionar de forma muy rápida para conversar después, es que una de las consecuencias que una sociedad estructurada como la nuestra genera, se relaciona con el indicador que señala que somos una de las sociedades con mayor consumo de psicofármacos en el mundo, fundamentalmente ansiolíticos y antidepresivos, dando cuenta de otros síntomas del malestar y que no es entonces, un problema solamente económico.

 

Por último y para concluir, me gustaría señalar que : Las condiciones sociales, culturales y económicas van cambiando de una generación a otra y no solo en el país, sino que también en el mundo, lo que sin duda implica un cambio de prioridades que hoy en día genera que todos los sistemas y que todos las estructuras que fueron en su momento una verdad absoluta, estén puestas hoy en tela de juicio y sean cuestionadas, por ejemplo: el sistema de salud, la educación, y también el espacio político, y exigen entonces abrir el diálogo y el debate sobre cambios necesarios y urgentes, para conseguir lo que en las movilizaciones se llama “un nuevo pacto social” que asegure las condiciones para que en todo Chile “la dignidad se haga costumbre”.

 

Intervención de Ana María Arón

Conversatorio “Crisis desde la visión judía”
Domingo 10 de noviembre de 2019
Intervención de Ana María Arón
Doctora en Sicología

Buenas tardes. Gracias a B’nai B’rith y a la comunidad por invitarme. Yo he estado participando en muchos grupos en distintas comunidades, pero la verdad es que la comunidad judía me invita poco. Es muy importante para uno porque el sentido de pertenencia nos ayuda a reafirmar nuestra identidad y también a calmarnos. En momentos de crisis uno necesita estar con la gente que es su gente. Y en estos siete minutos, esto es un desafío enorme, ¿no?, la Yael lo logro, cómo no lo voy a lograr yo.
Lo primero, decir que estamos en una situación de crisis y entender que eso nos afecta personalmente a todos los que estamos aquí. Y nos afecta físicamente por que el cuerpo, o sea nuestra biología, interpreta que estamos en una situación de peligro. Y entonces nos empiezan a pasar cosas. Por eso es que estamos cansados, estamos irritables, tenemos dolores varios, tenemos problemas para dormir, nos estamos poniendo insoportables los unos con los otros y lo más importante es entender es que esta es una reacción normal frente a una situación de crisis.
Lo segundo es que cuando ocurre esto, no solamente es la crisis de lo que ocurre afueras si no que también se nos reavivan -y aquí yo me sumo a lo que decía Yael- las crisis pasadas. Los recuerdos tienen una forma muy especial de guardarse y los recuerdos traumáticos se guardan fragmentada en una parte de nuestro cerebro. Y se disparan cada vez que el cuerpo huele que estamos en situación de crisis. Entonces, está el tema de la dictadura, está el tema de la Unidad Popular, está el tema del Holocausto y está el tema de toda las crisis personales que cada uno vivió.
Digo esto para poder entender que no es que nos estemos volviendo locos, no es que estemos envejeciendo más de la cuenta, no es que nos esté dando Alzheimer, sino que muchas de las cosas que nos pasan tiene que ver con una respuesta biológica a lo que estamos viviendo.
Lo otro tiene que ver es la justicia restaurativa. Cuando hay una situación de conflicto, y especialmente una situación de conflicto social, hay muchos dolores, y cuando hay dolores hay que sanarlos. Y la forma de sanarlos es hablar de lo que nos pasa. Y en ese sentido es tan importante darle un espacio a contar lo que nos pasa antes de focalizarnos en cómo vamos a resolver el problema. Cuando queremos resolver el problema y no se nos da un espacio a sanarlo, físicamente, espiritualmente, con nuestras comunidades, probablemente nos vamos a equivocar más en las soluciones que vayamos a abordar. Y en el hecho de sanarnos, hay una cosa muy importante que tiene que ver con conversar. Recuperar esa capacidad de conversar que es lo más humano de lo humano, los seres humanos somos los únicos de los animales que tenemos la capacidad de conversar. Los animales se comunican, pero nosotros podemos hablar, podemos compartir, y cuando uno está dolido necesita que el otro sepa cuáles son sus dolores.
Yo creo que en estos últimos conflictos, cuando uno ve los medios de comunicación, impresionante la necesidad que la gente tiene de contar lo que le pasó, de que los otros sepan, porque la inequidad, la desigualdad, son conceptos muy abstractos, pero cuando yo escucho que la inequidad es que tengo que viajar cuatro horas para llegar a mi trabajo, entiendo de qué se trata, le pongo cara a ese sufrimiento. Eso es para los otros y para nosotros. Y escuchar no significa darle la razón al otro, solamente escuchar su parte de la historia. Aquí hemos aprendido, y hemos aprendido con mucha dificultad, que todas las historias tienen distintos lados. Y nosotros somos muy adictos a veces a la historia única. A pensar que la historia es la que nosotros conocemos.
Darnos un espacio para escuchar a los otros, nos permite mirar la situación desde distintos puntos, yo creo que nosotros los judíos hemos sufrido mucho con la historia única, los prejuicios que se tiene con respecto a los judíos tiene que ver mucho con contar un cuento de cómo son. No los repitamos. Hoy día decían en la apertura de este conversatorio que a veces los judíos nos encerramos en comunidades muy cerradas, pero por más que nos encerremos en comunidades no estamos exentos de comunicarnos con otros. Acá es muy importante poder salir un poco de nuestro encierro y mirar lo que está pasando un poco más allá. Un poco más allá.
Y una última cosa que les quiero decir, aunque hoy día no lo vamos a hacer, es entender que tenemos que logar la calma entre nosotros mismos. La calma se logra de una forma distinta. Una forma es la conversación, otra forma son ciertas actividades que uno hace para calmarse, y ojo, tomando algo de lo que decía Yael de la cantidad de medicamentos y ansiolíticos que nosotros tomamos hay formas de calmarnos que nos hacen mal, el alcohol, las drogas, automedicarse, comer o consumir, son cosas que nos calman pero que a la larga no nos calman de verdad.
Cada uno debiera, y esto -yo trabajo mucho con niños, yo trabajo en escuelas- ojalá uno pudiera haberlo aprendido en su contexto escolar y en su contexto familiar, cuáles son las formas de calmarnos. Fíjense que la forma que tienen los niños de calmarse, es mirar a su adulto cuidador. Por eso es tan importante que como adultos estemos bien, porque cuando uno no está bien no puede cuidar a otro. Algo que se transmite, que es lo más contagioso que hay, es la angustia de los adultos a los niños. Entonces, antes de despedirme y antes de comenzar en los grupos para poder conversar estas cosas, la necesidad de estar bien para poder cuidar a otros.

Intervención Rabino Alejandro Bloch

Conversatorio “Crisis desde una visión judía”

Domingo 10 noviembre de 2019

Intervención de Alejandro Bloch

Rabino Comunidad NBI

 

Como argentino me tocó acompañar a las personas luego del antentado a la Embajada de Israel, de la Amia y todas las cosas que pasan en periódicamente en Argentina. Hay un chiste que dice que si se va a la Argentina por veinte días, no se conoce el país; pero si te vas de Argentina por veinte años, está igual que cuando se fue (risas).

Como líder de la comunidad me tocó muchas veces, como dijo Ana María hace un ratito, sostener a la Comunidad, y la pregunta es ¿Cómo se sostiene una comunidad que tuvo una bomba? ¿Qué tuvo una crisis? Y las sinagogas y las instituciones tienen que seguir funcionando, y no permitir que el miedo y la angustia nos separe, nos paralice y no nos permita ser quienes somos.

En ese sentido en siete minutos voy a tratar de compartir ideas para que ustedes puedan discutir en cada uno de sus grupos.

La primera es algo que mencionó Ana María, uno de los mitos más importantes que esta experiencia ha derrumbado en quince minutos, que es, que los judíos vivimos en otro mundo.

La experiencia de lo que está pasando en Chile ahora demolió la idea que podemos poner barreras más altas, que podemos poner barreras simbólicas, y que a nosotros no nos va a pasar nada. Nos pasó a todos algo. Eso incluye, preocuparnos por amigos, o cambiar los horarios habituales, o el trabajo o el negocio, o lo que sea.

El mito que nosotros vivimos en un oasis, quedó demolido, de un plumazo. Hasta las horas de tefilot tuvimos que cambiar en función de la nueva realidad que estamos viviendo. En definitiva, que no podemos vivir en un gueto físico, por más que levantemos las paredes, pues pueden caerse; ni un gueto mental pues del color que nos vistamos, nos guste o no, estamos en la sociedad.

En ese sentido, una de las conclusiones, es que no podemos ser observadores. No existe eso que el partido se juegue de un lado, y nosotros del otro lado; porque no existe un lado y el otro, pues somos todos parte de una misma ciudad.

Entonces nos toca recordar que vivimos en una polis. Vivimos en una ciudad que tenemos un espacio común, donde hay que participar de esas conversaciones. Recuerdo que cuando a los judíos les invitaron a ser parte de la polis durante la Revolución Francesa, no crean que estaban todos muy contentos; fue también una imposición; pero ahora que somos ciudadanos no podemos dar un paso para atrás. Y no podemos vivir en una situación de privilegios. Me refiero a esos privilegios que nos daban y quitaban los reyes. Hoy somos todos ciudadanos, y en ese sentido, lo primero que hice a partir de esa experiencia en Argentina, como rab fueron dos cosas:

 

La primera, preguntarse ¿Qué cosas comparto con las personas que viene a la sinagoga, a las clases? Personas que necesitan ser contenidas; o ser orientadas. Personas que buscan en nuestras fuentes, en nuestros sabios las ideas que nos permitan transitar en este momento de crisis. En ese sentido, obviamente, que la idea de construir una sociedad más equitativa es básico.

Y una cosa que recuperé y que compartí con Jorge, es la frase de Abraham Joshua Heschel cuando en los años sesentas dij: ‘En democracia no todos somos culpables; pero somos todos responsables’. Es decir, somos parte de la sociedad y no podemos decir que siempre la culpa es de otro. Ok, la culpa es de otro; pero que hacemos nosotros, como persona, como comunidad para participar en estos diálogos.

Y en ese sentido creo que la comunidad judía de Chile, no la institución que dirige Gerardo; sino todas las instituciones tienen que repensarse como han funcionado; cuales son las formas de ingresar, cuales son las condiciones de permanencia y de salida. Cuales son las prioridades.

En ese sentido yo creo que en esta crisis la vida comunitaria tiene que transformarse.

La vida judía tiene que ser más acogedora. Tiene que ser más democrática, tiene que ser más participativa. Tiene que haber un cambio radical. Lo digo desde un punto de vista básico. Les doy un ejemplo para ser socio de una comunidad hay que pagar. ¿Eso es lo que hay que hacer? ¿esa es la única forma de pertenecer? Lo digo con profundidad. ¿Cómo construir una comunidad, donde obviamente todos participando con nuestro esfuerzo económico, pero que no sea el único elemento?

Y en ese cambio radical, de esta situación tenemos que salir fortalecidos como comunidad. Y hacer este ejercicio durante estos quince días es bueno. Prácticamente en todas las comunidades la gente se a juntado a hablar y de esto van a salir cosas buenas. De esto van a salir oportunidades, nuevos focos de actividad, y como decíamos en los iamin noraim, abrir las puertas.

Esta sinagoga tiene tres paredes precisamente para que expresar que todos pueden entrar. Y en esta crisis donde el clamor es de personas que están afuera, en el caso nuestro, la comunidad tiene que hacerse cargo.

¿Qué hacemos como comunidad, no para el que nos quiera… sino como se dice en árabe: ניט פֿאַר מיר  Nish far mir (risas) aquellos que dicen ‘no es para mi’, y [esa decisión] hay que aceptarla? Pero como hacer para aquel que sí quiere estar y participar.

Nuestra tradición es que hay círculos de Aron, que amaba la paz y promovía la paz. Nosotros tenemos que ser promotores de la paz, en los espacio que estemos, de dialogo, encuentro, aprendizaje del otro.

Y por último, se habló de tikun olam al principio. Yo creo que la palabra tikun olam está desgastada. Está achicada. Por qué, porque se piensa que tikin olam hoy es: ir y pintar las paredes de una escuela, ir y salvar una cosa. Pero tikun olam es un proceso espiritual más profundo en el cual en nosotros participamos en arreglar el cosmos. Fíjense que poco (risas). Y si nosotros entendemos que pintar una escuela, acompañar a los bomberos es parte de un proceso de equidad global, va a ser mucho más profundo y comprometedor y desafiante que solo ir un domingo a pintar un sitio. Muchas gracias.